En silencio la escuchaba mientras gritaba frente a mí, con su dedo acusador, condenándome al fuego eterno y el dolor. Mientras en el exterior todo parecía bello y soleado, dentro de mi todo era tormenta, cielo triste lleno de nubes negras, la única estela de luz visible tiene tu nombre y dicen que no debo seguirla. Profundo dolor invadiendo mi ser.
Lo cierto es que me he dado cuenta de lo frágil que es la vida, hoy caigo en cuenta de mi debilidad y yo que me creí invencible.
¡Que juguetón es el destino! Que de príncipe te vuelve mendigo.
Ahogo el dolor que me causo tu desprecio, en un mar de lágrimas que brotan de mis ojos…
Godot, busco tu voz en el silencio, abrázame Godot…
Escucha con cuidado, la voz de Godot es el susurro más intenso.
ResponderEliminarTe dejo mi blog.
http://hacedordeminiaturas.blogspot.com/
Nos vemos al rato.